jueves, 14 de agosto de 2008

Estudio de la OIJ indica que persisten los problemas que limitan el desarrollo de la juventud de Iberoamérica

En Iberoamérica viven alrededor de 150 millones de jóvenes que cada día se ven expuestos a una serie de paradojas que limitan sus posibilidades de desarrollo y cuyas causas no están siendo debidamente atendidas desde el punto de vista de las políticas públicas. En el marco del Año Iberoamericano de la Juventud y con miras a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará en octubre próximo en El Salvador, bajo el tema central de "Juventud y Desarrollo", la Región se encuentra ante una oportunidad única de dar un salto cualitativo a favor de su juventud.

Según los avances del Segundo Informe Iberoamericano de Juventud elaborado por la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) junto a la CEPAL, actualmente un 35,3% de las y los jóvenes son pobres y de esa cifra un 11.4% viven en condiciones de indigencia, siendo especialmente afectados las y los jóvenes provenientes de sectores rurales y quienes tienen orígenes indígenas o afrodescendientes. No sorprende entonces que de un total de 18 países de Iberoamérica la mayoría de jóvenes señalé como principal causa para sentirse discriminado el hecho de ser pobre (20,4%).

"La realidad de las y los jóvenes de Iberoamérica está marcada por una serie de paradojas que se explican por los datos que hemos podido conocer del Segundo Informe Iberoamericano de Juventud que próximamente será publicado. Básicamente en toda la región la juventud está afectada por los mismos problemas aunque con ciertos matices dados por las circunstancias propias de cada país", explico el Secretario General de la OIJ, Eugenio Ravinet.

El estudio también confirma que, pese a haber algunas mejorías, el nivel de desempleo entre la juventud iberoamericana duplica y en algunos casos hasta triplica al del resto de la población laboralmente activa. Lo anterior es una de las principales causas de exclusión social pues la falta de trabajo genera una serie de otros factores que actúan contra las y los jóvenes. En el caso de quienes sí están trabajando, muchas veces lo hacen en condiciones desfavorables y con pocas o nulas condiciones de seguridad social.

Pese a que las y los jóvenes son más sanos que las generaciones pasadas, la morbimortalidad específica que los afecta (hechos de violencia, accidentes de transporte terrestre y suicidios, de manera principal) no cuenta con programas de salud especiales que atiendan esta realidad, según demuestra el estudio de la OIJ.

De igual manera aumenta el número de jóvenes afectados por enfermedades de transmisión sexual (incluido el VIH-SIDA). La investigación también refleja que existe una tendencia al alza en los embarazos en mujeres entre los 15 y los 19 años de edad. Si la tasa global de fecundidad estimada del 2005-2010 para América Latina y el Caribe es de 2.37, en el caso del tramo de edad de 15 a 19 estimada para el mismo período es de 76.2. Lo preocupante es que muchos de esos embarazos son no deseados e inciden de manera negativa en las posibilidades de desarrollo personal de la joven madre.

En cuanto a Internet la investigación demuestra que el acceso en general he mejorado en toda la región, aunque persisten las diferencias entre las y los jóvenes de mayores y menores ingresos. Mientras los de mayores ingresos se conectan principalmente en sus hogares, los de menores ingresos lo hacen mayoritariamente en sus colegios, donde muchas veces la relación entre el número de alumnos y el número de computadores no siempre es la ideal.

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